Según Umberto Eco, los críticos más severos de la cultura de masas, a los que él mismo denominó "apocalípticos" en uno de sus libros, afirmarían: "los medios de comunicación de masas no son portadores de ideología, son en sí mismos una ideología", algo que según el semiólogo italiano implicaría también el siguiente argumento: "No importa lo que se diga a través de los canales de comunicación de masas; desde el momento en que el receptor está cercado por una serie de comunicaciones que le llegan simultáneamente desde varios canales, de una manera determinada, la naturaleza de esta información tiene poquísima importancia. Lo que cuenta es el bombardeo gradual y uniforme de la información, en la que los diversos contenidos se nivelan y pierden sus diferencias".Esto nos llevaría a considerar al destinatario de los medios de comunicación de masas, como un elemento pasivo que recibe una "lección ideológica global", algo que podríamos vincular con la idea expresada por Ignacio Ramonet sobre el "pensamiento único" difundido por los mass-media. En efecto, si "el medio es el mensaje" no importan los contenidos que se difundan, los propios medios tendrían una lógica interna que determinaría los mensajes con independencia del contenidos de estos.
Para Umberto Eco "el medio no es el mensaje", sino que "el mensaje depende del código". Los mensajes son difundidos por una fuente a través de un medio, que indudablemente está determinado sociológicamente. Pero también los receptores de esos mensajes están determinados por situaciones sociológicas diferenciadas donde actúan códigos diferentes, es decir, "el medio transmite las ideologías a las que el destinatario puede recurrir en forma de códigos que nacen de la situación social en la que vive, de la educación recibida, de las disposiciones psicológicas del momento".
Para una guerrilla semiológica
